Progreso Personal y Profesional en Gestión y Liderazgo

Equipo Editorial

El rasgo más importante del liderazgo ético es la capacidad de detenernos un momento, alejarnos del ajetreo diario y pensar. Concentrarnos en dar sentido de propósito a nuestras acciones y toma de decisiones.

En este artículo definiremos qué es la ética, cómo establecer los estándares éticos de nuestra organización, qué hace a un líder ético y las ventajas e inconvenientes de este tipo de liderazgo.

¿Qué entendemos por conducta ética?

Establecer qué es lo correcto no es una tarea sencilla. ¿Es éticamente correcto lo mismo ahora que hace veinte años?, ¿o de aquí a cinco? ¿Quién decide qué es lo correcto y qué no lo es?

Cómo definición general podemos establecer que una conducta ética es aquella que se basa en una serie de valores, como la equidad y la justicia, teniendo presentes las necesidades y derechos de los demás. La conducta ética tiene un sentido de obligación hacia los demás y hacia la sociedad y sus normas. Se busca un escenario ‘ganar-ganar’ en cada relación.

Cuando tengamos la duda de si estamos actuando éticamente o no, podemos recurrir al marco, en forma de cuatro preguntas, que nos proponen Patricia Pinnelly y Shirley Eagan:

  • 1. ¿Lo harías si tus hijos te estuvieran viendo?
  • 2. ¿Te gustaría verlo publicado en la primera página de tu periódico local?
  • 3. ¿Estarías cómodo estando en el otro lado de la decisión?
  • 4. ¿Sería correcto que todo el mundo lo hiciera?

Según las autoras, si respondemos afirmativamente a las cuatro preguntas, podemos estar bastante seguros de que nuestra decisión es ética.

Es importante observar que ética y legalidad son dos conceptos no necesariamente cercanos. Una decisión intachable legalmente pueden ser muy poco ética, de la misma forma que infringir una ley puede llegar a ser muy ético.

¿Cómo ser un líder ético?

Los líderes éticos toman decisiones y conducen a sus equipos éticamente. La única manera de conseguirlo es siendo consistente en su forma de tratar a los demás en sus interacciones diarias, en sus manifestaciones y en lo todo lo que hace. Es lo que haces y no lo que dices lo que marca la diferencia.

En su parte más invisible, el líder ético trabaja sus valores y principios, preparándose para cuando tenga que tomar decisiones éticamente difíciles. De esta manera, encuentra la forma de minimizar los daños al tener que tomar una decisión dura moralmente, en la que ha de decidir entre dos situaciones malas. Este estilo de liderazgo es un viaje continuo, lo importante no es la meta, si no el camino.

El comportamiento del líder ético muestra una total coherencia con la misión y la visión de la organización, no separando nunca la ética de sus actividades.

El líder ético facilita flujos de información multidireccional con sus equipos, superiores jerárquicos, etc. para poder aumentar la competencia de los mismos y mejorar sus habilidades. También se asegura de informar, mediante una comunicación eficaz, a las personas a las que su trabajo pueda afectar.

El líder ético es inclusivo: utiliza la diversidad de razas, culturas, etc. de manera creativa, valorando y enseñando a valorar, las tradiciones y opiniones de los demás. De esta manera se enfoca en el valor de cada miembro del equipo.

Aún asumiendo la responsabilidad final sobre los resultados, la toma de decisiones no se hace desde el poder sino desde la colaboración. Ésta se basa en la confianza y no se extiende únicamente al ámbito de la organización, si no también al trabajo con otras organizaciones.

Por último, el líder ético premia las conductas éticas proactivamente y no tolera comportamientos no éticos en su equipo.

Estableciendo los estándares éticos

Debemos conectar con nuestros valores y principios más profundos y examinar cómo pensamos, decidimos y nos comportamos como organización. Así se establece un estándar ético claro y coherente que nos guíe en la toma de decisiones.

Definir los valores

Para poder definirlos, primero debemos conocer los valores de las personas que forman la organización, utilizaremos preguntas como:

  • . ¿Qué valores son importantes para los miembros de nuestra organización?
  • . ¿Nos identificamos con esos valores?
  • . ¿Mantendríamos esos valores aunque implicara pérdidas económicas?
  • . ¿Cómo queremos ser tratados por la organización?
  • . ¿Qué esperamos de un líder? ¿Y de un compañero?

Para dotar de un marco ético es necesario definir qué es considerado como buenas prácticas desde el punto de vista ético en nuestra organización y qué no lo es.

Crear las condiciones necesarias

Una vez que tenemos claros los valores, podemos establecer el entorno adecuado para el comportamiento ético de todos los miembros de la organización:

  • . Actualizando nuestro código ético, o desarrollando uno nuevo
  • . Concretando las consecuencias para quienes presenten comportamientos no alineados con el mismo
  • . Estableciendo comunicaciones bidireccionales para dar y recibir feedback
  • . Comunicándolo a todos los niveles y asegurándonos que es comprendido en toda su extensión, resaltando las consecuencias positivas que traerá a la organización
  • . Pero sobre todo, dando ejemplo, especialmente desde la dirección de la organización

Para incentivar las conductas éticas es importante reconocer públicamente, mediante algún sistema de recompensa, a los que demuestran un compromiso constante con los valores de la organización.

Características de un código ético útil

  • . Sencillo, con lenguaje llano, fácil de entender
  • . Proactivo, muestra qué hacer en cada situación, no el qué no hacer
  • . Coherente, todos los principios del mismo están alineados con el resto
  • . Dinámico, es un documento vivo, que ha de ser actualizado periódicamente
  • . Público y de fácil acceso, todos los miembros de la organización deben conocerlo, estar formados en el mismo y ser capaces de recurrir a él rápidamente cuando lo necesiten

Nota

Para estudiar las distintas etapas por las que una organización pasa hasta convertirse en ética podemos recurrir al marco de Desarrollo Ético Corporativo de Reidenbach y Robin.

Un marco ético no siempre nos facilitará una decisión de manera inequívoca, pero siempre nos presentará los factores más importantes a considerar.

Ventajas del liderazgo ético

Sabemos que no hay un estilo ideal de liderazgo, ya que este varía según la situación en la que se encuentre la organización en un momento dado. Si la situación de la organización lo permite, las ventajas de un liderazgo ético son, entre otras:

  • . Efecto dominó, la actitud ética tiende a propagarse por la organización
  • . Facilita una mayor implicación y compromiso del equipo, con mejores tasas de satisfacción en el trabajo
  • . Genera un mayor clima de confianza, por lo que se informa antes de los problemas, reduciendo su impacto
  • . Una mejor reputación aporta credibilidad y respeto, lo que facilita la colaboración con otros departamentos y organizaciones

Desventajas

Este tipo de liderazgo puede encontrarse con los siguientes problemas:

  • . Depende en buena medida de la capacidad del líder para influir en el equipo
  • . No es suficiente que el líder sea ético, la organización y el resto del equipo han de estar igualmente implicados
  • . El líder ético puede ser visto cómo líder ‘brújula’ y no ser cuestionado en decisiones erróneas
  • . Necesidad de un código ético, con reglas y redacciones claras. Un marco mal definido puede llegar a generar tensiones y consumir gran cantidad de recursos en la organización
  • . Las zonas grises: situaciones de despidos, regulaciones de empleo, situaciones financieras complicadas, etc.
  • . Coherencia necesaria en la toma de decisiones, una sola decisión discordante puede dañar todo el respeto ganado anteriormente

Nota

Las desventajas financieras de las decisiones éticas tienden a ser importantes en el corto plazo pero han de ser evaluadas por sus consecuencias en el largo plazo.

Es preferible elegir un marco de liderazgo no estrictamente ético y actuar éticamente de vez en cuando, que afirmar que se es un líder ético y no actuar como tal.

Enfrentando dilemas éticos

Los dilemas éticos pueden estar presentes en cualquier circunstancia de nuestro trabajo y no siempre son fáciles de descubrir: datos ‘maquillados’ en el informe de un compañero, la actuación de otro miembro de la organización, contrataciones y despidos, etc.

Para estos casos, lo recomendable es estar lo más preparado posible previendo situaciones similares y pensando cómo actuaríamos en cada caso. Al no tomar estas decisiones sobre personas ni situaciones concretas, somos más objetivos y no mezclamos nuestros sentimientos.

Ante un dilema de este tipo:

  • . Nos basaremos en el código ético de la organización
  • . Escucharemos nuestra propia conciencia, que probablemente nos indique si estamos obrando bien o no
  • . Repasaremos las 4 preguntas de Pinnell e Eagan que enunciábamos arriba

Conceptos Clave

Ser un líder ético significa hacer lo correcto independientemente de la circunstancia a la que nos enfrentemos.

Para definir los estándares éticos de nuestra organización, o los nuestros propios, examinaremos los valores que queremos que nos sirvan de guía y desarrollaremos acciones para comunicar estos estándares a la vez que damos ejemplo.

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